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A finales de 1932 está en su apogeo lo que se denominó: La guerra de las campanas. Este enfrentamiento ya clásico de la sociedad civil con los privilegios de la iglesia católica por su participación y apoyó al mantenimiento de una concepción social aristocrática y excluyente, sería uno más de los múltiples factores de desestabilización de la República. |
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