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Testimonio de Joaquín García Mayo |
Envió éste relato como testigo ocular de algunos hechos que quedaron gravados en mi cerebro desde los años más negros de nuestra historia del pasado sigloLA MEMORIA ES UN DERECHOPor Joaquín García Mayo
Siento el no poder asistir a la invitación a las Jornadas de la Memoria Histórica, creo muy positiva estas jornadas para que tengan conocimiento de la verdad de lo que pasó los Colectivos del futuro, es lo meno que se les debe a los familiares de los que pagaran con su vida por defender la libertad y la legalidad vigente de la época. Unas vidas arrebatadas por los que se levantaron en armas apoyados por el fascismo represor y los poderes fácticos más retrógrados de la España de aquellos tiempos. En el año 36 yo tenia 8 años y todo lo que paso por mi vista a partir de aquella fecha, se me quedo gravado en mi cerebro para el resto de toda mi vida. De los fusilamientos de hombres y mujeres en Alburquerque me esteraba, por los llantos de los familiares y por los hijos de las victimas con edades semejantes a las mías en aquellos sangrientos años más terribles de nuestra historia. Ejecuciones y paseos del iras y no volverán como le decían a los familiares para ocultar la verdad cuando decían que se habían fugado, mentiras en una localidad donde antes de entrar el ejercito de los sublevados no se había matado a nadie y en recompensan los partidarios de los sublevados pasaron por las armas a más de un centenar de hombres y mujeres de este pueblo, está es la verdad de la Memoria Histórica de esta localidad Sin embargo los que cometieron las ejecuciones o las autorizaron contra las izquierdas, contaron a sus descendientes para justificar la represión que ellos habían cometido con los vencidos en Alburquerque, que estos habían cometido algún exceso que había ocasionado la perdida de la vida de algún que otro de los partidarios de la derecha de éste pueblo. Tengo recuerdos de relatos de todo lo que pasó en aquellos tiempos en éste pueblo. Pero los recuerdos que más se me gravaron en mi memoria fueron los que presencien con mis propios ojos, recuerdos de mujeres la mayoría de ellas viudas por que ya le habían matado al marido y de jóvenes de 17 hasta los 25 años peladas al cero con una borlita de pelo de adorno en la cabeza, mujeres purgadas, barriendo la calle San Antón y los falangistas con sus camisas nuevas escoltándolas por las calles como si fuera una atracción circense merecedora para pasearlas por las calles de pueblo. Las vejaciones que hicieron con aquellas pobres mujeres peladas y purgadas al cero y haciéndose sus necesidades en la vía publica, se merecen al menos un reconocimiento de desagravio para que sus hijas y nietas que viven todavía, tengan la satisfacción de que al menos se reconozca la verdad, de todos lo que paso en nuestro pueblo en los años mas oscuros de toda sus historia Sobre los poderes fácticos a los que hacia alusión al principio de éste relato, estaban algunos miembros de la Iglesia Católica Alburquerque no se libro de un personaje de éstas características que torturaba a los niños con una paliza con una vara de olivo si faltaban a la novena o a la catequesis. Lo que voy ha contar lo presencie personalmente por mis propios ojos en el comedor de Auxilio Social en donde estábamos apuntados para saciar el hambre los que no teníamos nada que llevarnos a la boca en aquella época, Un comedor en la calle San Antón, en el mismo salón en que tiene su despacho el párroco en la actualidad, un sacerdote don Ángel que creo que no tiene ninguna relación con el citado personaje al que me refiero. Sobre lo que hizo éste cura, que falleció en el siglo pasado, pero que está en la mente de muchos alburquerqueños y que fuimos testigos todos los que asistíamos al citado comedor, lo tengo gravado en mi memoria desde el mismo día en que lo presencie por mis propios ojos. La salvaje paliza que le propino con una vara a un niño de unos siete u ocho años que gritaba en el suelo por el cruel castigo que estaba recibiendo, fue por no haber asistido el día anterior a la catequesis, por ello nos mandó a que hiciésemos un corro para que presenciáramos el castigo y lo tuviésemos muy en cuenta si no queríamos ser protagonistas algún día de lo que íbamos a presenciar. Si alguien tiene alguna duda de la veracidad de lo que acabo de decir quizás sea necesario de poner encima de la mesa otra de las cosas que se saben de éste representante de la Iglesia Católica que tan malos recuerdo dejo en nuestro pueblo. El contar la verdad de la memoria en un derecho y nunca debe ser un conflicto para nadie, ni incluso para los descendientes de los que lo hicieron, por que solo se pide que se reconozca la verdad para que las futuras generaciones jamás vuelva ha repetir tan sangrienta historia. Abril de 2009.
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